Germinar semillas de pino carrasco

Pasos a seguir para germinar tus semillas de pino carrasco en casa.

En primer lugar, comprueba que las semillas estén en buen estado y descarta las que puedan estar vacías o podridas. Ten en cuenta que la época idónea para la germinación es durante el invierno o primavera. Las temperaturas por debajo de 10ºC o por encima de 20ºC pueden inhibir la germinación de las semillas de esta especie.

Los materiales que necesitarás son:

  • Tus piñones de pino carrasco
  • La macetita de turba de coco (opcional)
  • Tierra vegetal o sustrato universal

En primer lugar, se recomienda sumergir las semillas en un vaso de agua a temperatura ambiente durante 24 horas para rehidratarlas.

Llena con sustrato tu macetita de turba (u otro tipo de maceta) y humedece bien la tierra. Introduce las semillas previamente rehidratadas en la tierra húmeda cubriéndolas sólo por una fina capa de tierra (no más de 0,5 cm).

Cubre las semillas con una fina capa de tierra

Asegúrate de que la tierra no se queda seca, y de que tu maceta está bien drenada, y ten paciencia ya que esta especie puede tardar más de 15 días en germinar. Una vez que tus semillas hayan germinado, verás cómo brotan las primeras acículas y comienza a crecer rápidamente.

Pino recién germinado

Recuerda tener tus macetas suficientemente iluminadas (no es necesaria la luz del sol directa) si es posible en el exterior. Es muy importante no tenerlas cerca de la calefacción de casa.

Si tu pino crece más que el tamaño de la maceta en la que se encuentra, valora cambiarlo a una maceta más grande. Esto permitirá que la raíz se desarrolle correctamente hacia abajo en lugar de hacia los laterales o en espiral.

Trasplantar tu pino al monte

Una vez que tu pino ya tiene una altura de al menos 10 cm, ya puedes plantarlo en el monte para que se convierta en un árbol. Recuerda que la época de plantación es cuando las temperaturas no son demasiado elevadas y la tierra está algo húmeda tras el inicio de las lluvias. Evita el verano y los meses secos y calurosos para realizar el trasplante. Lo ideal es esperar a noviembre, y no plantar más tarde de febrero.

Cuanto más profundo sea el hoyo, más fácil será que tu árbol desarrolle la raíz en profundidad para acceder a la humedad del subsuelo. Esto no significa que tengas que enterrar tu árbol muy profundo, sino que la tierra que quede justo por debajo de él esté descompactada para que el agua de lluvia y de los riegos se infiltre y la raíz crezca rápidamente hacia abajo. Esto es fundamental para que el árbol sobreviva a los primeros veranos. Procura también que quede un alcorque en torno al árbol para que puedas regarlo en verano.

Pino plantado en el monte con un buen alcorque

Al plantar el árbol en el hoyo, asegúrate de haber enterrado completamente la raíz, incluso un par de centímetros más. Comprime la tierra con las manos en torno al árbol para evitar que queden bolsas de aire en contacto con la raíz.

Importante: Si estás plantando el árbol junto con la macetita de turba biodegradable, rompe el fondo de ésta para que no limite el crecimiento de la raíz.

Compactar el suelo con las manos tras plantar el árbol es un paso fundamental

En el monte suele haber animales que pueden morder los tiernos arbolitos jóvenes. Te recomendamos instalar un protector de malla de al menos 50 cm sujetado por tutores. Es importante que el protector que escojas permita ventilar y no oscurezca por completo el interior.

Protector de malla sujetado por dos tutores de bambú clavados en la tierra

La sequía y el calor del verano pueden acabar con tu árbol en las primeras semanas del verano. Es muy importante que riegues tu árbol con al menos 5 o 10 litros, preferiblemente cada 15 días en los meses de más calor. ¡Haz esto durante al menos los 2 primeros veranos para asegurarte de que tu árbol sobrevive y no has desperdiciado todo tu esfuerzo previo!

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